Diagnóstico

Filtración de agua por la ventana cuando llueve: causas y cómo solucionarla

Publicado 2026-10-28 · Lectura 13-16 min

Respuesta directa: si entra agua por la ventana solo cuando llueve con fuerza, no es condensación: es agua de lluvia que supera un sellado deteriorado, un burlete gastado, un desagüe obstruido en una corredera o un alféizar sin la pendiente adecuada. El primer paso es localizar el punto exacto por el que entra con una prueba sencilla de manguera, antes de sellar nada. Un sellado puntual con un producto de exterior resuelve la mayoría de los casos; si el agua sigue entrando por varios puntos o tras resellar, el problema suele estar en el alféizar o en el encuentro con la fachada, y ahí conviene un profesional.

Por qué entra agua por la ventana cuando llueve

Una ventana bien instalada y en buen estado no debería dejar pasar agua ni con lluvia fuerte, porque está diseñada con varias barreras: el sellado entre el marco y la pared, los burletes de goma que comprimen al cerrar, y en las correderas, un sistema de desagües que evacua el agua que entra de forma inevitable entre las hojas móviles. El problema aparece cuando una o varias de esas barreras han perdido su función con el paso del tiempo o nunca se ejecutaron bien.

La causa más habitual es un sellado exterior deteriorado: la silicona o la masilla que une el marco con la fachada se agrieta, se despega o pierde elasticidad por la exposición al sol y a los cambios de temperatura, y deja un hueco diminuto por el que el agua entra en cuanto la lluvia viene acompañada de algo de viento. También es frecuente que los burletes de goma del propio marco se hayan aplastado o endurecido con los años, de forma que ya no sellan bien al cerrar la ventana, aunque a simple vista parezca que cierra correctamente.

En ventanas correderas, el motivo más común es distinto: los carriles inferiores llevan unos pequeños orificios o canales de desagüe para evacuar el agua que entra entre las hojas de forma normal, y si esos desagües están obstruidos por suciedad, polvo o insectos, el agua se acumula en el carril en vez de salir, y acaba entrando hacia el interior. Por último, el agua también puede entrar por un punto que no es la ventana en sí, sino su encuentro con la pared: un alféizar sin suficiente pendiente hacia el exterior, una fisura en el revestimiento de la fachada cerca del marco, o un remate de obra mal ejecutado.

Filtración por lluvia o condensación: cómo diferenciarlas

Antes de tocar nada conviene confirmar que realmente se trata de agua de lluvia entrando y no de condensación, porque la solución es completamente distinta en cada caso. Confundirlas es el error más caro: sellar una ventana que solo tiene condensación no solucionará nada, y comprar un deshumidificador no detendrá una filtración real.

SeñalFiltración por lluviaCondensación
Cuándo apareceSolo con lluvia, o poco despuésEn días fríos, con lluvia o sin ella
Dónde se nota primeroMarco, alféizar o esquina inferior del cristalRepartida por toda la superficie del cristal
Si llueve varios días sin pararEmpeora claramente, puede gotearNo cambia por la lluvia en sí
Afecta a la pared bajo la ventanaSí, puede mojar el alféizar interior o la paredRara vez, salvo acumulación muy prolongada
Desaparece al ventilarNo, vuelve a aparecer con la siguiente lluviaSí, se seca al ventilar y bajar la humedad

Si después de leer esta tabla sigues sin estar seguro porque tu caso tiene elementos de los dos, conviene repasar primero la guía general de condensación o filtración en pared, que explica la prueba del plástico aplicada a cualquier superficie, incluida la zona bajo una ventana. Si en tu caso la humedad aparece solo con el cristal frío por la mañana sin relación con la lluvia, es más probable que sea condensación nocturna clásica, explicada en agua en las ventanas por la mañana.

Según el tipo de ventana: corredera, batiente u oscilobatiente

El tipo de ventana influye bastante en por dónde hay que buscar el problema, porque cada sistema de apertura sella el agua de una forma distinta.

  • Correderas: el punto débil casi siempre son los carriles y sus desagües. Si el agua se acumula visiblemente en el carril inferior antes de entrar, el problema está ahí, no en el sellado exterior del marco.
  • Batientes y oscilobatientes: cierran con un burlete de goma que se comprime en todo el perímetro. Si el burlete está aplastado, agrietado o se ha salido parcialmente de su alojamiento, el sellado falla en ese punto concreto, y a menudo se nota porque la ventana «cierra floja» o hace más ruido con el viento.
  • Ventanas antiguas de aluminio sin rotura de puente térmico: además del sellado, es frecuente que el propio marco tenga décadas y que las juntas originales ya no existan o se hayan sustituido de forma provisional en algún momento, lo que hace más probable que haya varios puntos débiles a la vez.

Si además de la filtración por lluvia notas que el cristal se empaña por dentro entre los dos vidrios, no es lo mismo que esto: ese problema concreto, exclusivo de ventanas con doble acristalamiento, está explicado en condensación entre los cristales de la ventana, porque ahí el fallo está en el sellado hermético de la cámara de aire, no en el sellado exterior con la fachada.

Sección de una ventana con lluvia 1. Junta marco-fachada agrietada 2. Burlete de goma gastado 3. Desagüe del carril obstruido 4. Alféizar sin pendiente hacia fuera Lluvia + viento
Los cuatro puntos donde el agua de lluvia suele encontrar el camino hacia el interior: la junta con la fachada, el burlete, el desagüe del carril y el alféizar.

Dónde revisar primero: los puntos de entrada más frecuentes

Por orden de frecuencia, estos son los puntos que conviene revisar antes de pensar en soluciones más complejas:

  • La junta de sellado entre el marco de la ventana y la pared, por todo el perímetro exterior.
  • Los burletes de goma del propio marco, sobre todo en la zona inferior, que es la que recibe más agua acumulada.
  • En correderas: los orificios de desagüe del carril inferior, que se pueden obstruir con tierra, hojas o restos de insectos.
  • El alféizar, comprobando si tiene pendiente hacia fuera o si, por el contrario, retiene el agua o incluso la dirige hacia la fachada.
  • Las esquinas del marco, donde se unen dos perfiles y el sellado de fábrica es más propenso a fallar con el tiempo.

Cómo localizar el punto exacto de entrada

Sellar a ciegas sin saber por dónde entra realmente el agua es la forma más habitual de gastar tiempo y material sin resolver nada. La prueba más fiable, y que no depende de esperar a que llueva, es la siguiente:

  1. Un día sin lluvia, pide ayuda a otra persona: una se queda dentro observando la ventana de cerca, la otra fuera con una manguera.
  2. Empieza mojando solo la parte baja del marco con un chorro suave, sin presión excesiva, durante uno o dos minutos, y espera a ver si aparece agua dentro.
  3. Si no entra nada, sube progresivamente: la zona central, las esquinas, el alféizar y por último el remate superior, dejando pasar un par de minutos entre cada zona.
  4. En cuanto aparezca la primera gota dentro, detén la manguera: ese es el punto, o uno de los puntos, por donde entra el agua.
  5. Repite la prueba después de cada reparación para confirmar que ese punto concreto ya no deja pasar agua, antes de dar el trabajo por terminado.

Esta prueba, hecha con calma y por zonas, es mucho más precisa que esperar a la siguiente tormenta, porque permite aislar el punto exacto en vez de ver que «por algún sitio entra agua» sin más.

Soluciones sin obra: sellado y burletes

La mayoría de los casos se resuelven sin ninguna obra, con un mantenimiento correcto del sellado y de los elementos móviles de la ventana:

  • Resellar la junta exterior: retira con una cuchilla el sellador viejo, agrietado o despegado, limpia bien la superficie y deja que seque, y aplica un cordón continuo de un sellador para exterior (masilla de poliuretano o silicona neutra de exterior), nunca silicona de baño.
  • Sustituir burletes gastados: los burletes de goma se venden por metros y se encajan en el canal del propio marco; es un cambio sencillo que devuelve la compresión original al cerrar la ventana.
  • Limpiar los desagües de la corredera: con un palillo, un cepillo fino o aire a presión, retira la suciedad acumulada en los orificios del carril para que el agua pueda evacuar como está diseñado.
  • Comprobar el cierre: una ventana que no cierra con toda su fuerza porque la manivela o el herraje están desajustados no comprime bien el burlete, aunque este esté en buen estado.

Sellador y burletes para ventanas exteriores

Para resellar una junta exterior o cambiar un burlete gastado conviene usar productos pensados para intemperie, con buena resistencia a los rayos UV y a los cambios de temperatura.

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Mantenimiento preventivo: revisar antes de que llegue el problema

El sellado exterior de una ventana no falla de golpe: va perdiendo elasticidad poco a poco, y lo normal es que empiece a agrietarse por las zonas más expuestas al sol antes de fallar por completo. Por eso conviene hacer una revisión visual rápida una vez al año, idealmente antes del otoño, pasando el dedo por la junta exterior: si se nota rígida, con grietas finas o con zonas donde se ha despegado del marco o de la pared, es el momento de resellar, antes de que llegue la primera lluvia fuerte de la temporada.

En correderas, el mantenimiento más rentable es también el más sencillo: limpiar el carril y los desagües dos o tres veces al año con un cepillo fino, retirando la tierra y las hojas que se acumulan con el viento. Es un gesto de pocos minutos que evita la mayoría de los casos de agua acumulada en el carril, y no requiere ninguna herramienta especial ni conocimiento técnico.

Cuándo el problema no es la ventana, es el alféizar o la fachada

Si después de resellar correctamente y limpiar los desagües el agua sigue entrando, o entra por varios puntos a la vez de forma difusa, conviene ampliar la revisión más allá de la ventana en sí. Un alféizar sin la pendiente suficiente hacia el exterior retiene agua en vez de evacuarla, y con el tiempo esa agua acaba encontrando un camino hacia dentro, aunque la ventana esté perfecta. Lo mismo pasa con una fisura en el revestimiento de la fachada justo encima o al lado del marco: el agua recorre la fisura por gravedad y aparece goteando junto a la ventana, dando la falsa impresión de que el problema es la propia ventana.

En plantas altas o en fachadas muy expuestas al viento dominante, también influye la cantidad de agua que golpea esa pared en concreto: una misma ventana con el mismo sellado puede no dar problemas en un lateral protegido y filtrar en la cara más expuesta a la lluvia con viento. Si la humedad aparece en la zona superior del hueco de la ventana o en el techo justo encima, antes de seguir revisando la ventana conviene descartar un origen distinto en la cubierta, explicado en humedad en el techo: causas y solución.

Cuando el origen está confirmado en la fachada y no en la ventana, la solución pasa por reparar la fisura o mejorar la impermeabilización de ese tramo de fachada, un trabajo descrito con más detalle en impermeabilizar una fachada o pared exterior.

¿La zona ya tiene moho o manchas por la humedad acumulada? Antes de pintar de nuevo, conviene limpiar bien y entender qué pintura antihumedad tiene sentido en cada caso: pintura antihumedad: tipos y cuándo sirve.

Tabla: causas y soluciones

CausaCómo se notaSolución
Sellado exterior agrietadoEntra agua por el perímetro del marco con lluvia fuerteRetirar sellador viejo y aplicar uno nuevo de exterior
Burlete de goma gastadoLa ventana cierra «floja», entra agua por un lateralSustituir el burlete por uno nuevo del mismo perfil
Desagües del carril obstruidos (correderas)Se ve agua acumulada en el carril antes de entrarLimpiar los orificios de desagüe
Alféizar sin pendiente hacia fueraEl agua se acumula en el alféizar y acaba filtrandoCorregir la pendiente o añadir un remate
Fisura en la fachada junto al marcoEntra por varios puntos, no se soluciona resellando la ventanaReparar la fisura o impermeabilizar ese tramo

Cuándo llamar a un profesional

Un sellado puntual accesible desde dentro o desde una ventana baja es un trabajo que puede abordar la mayoría de la gente con las herramientas adecuadas. Conviene llamar a un instalador de ventanas o a un profesional de impermeabilización cuando el agua entra por varios puntos distintos a la vez, cuando la ventana está en un piso alto sin acceso seguro desde el exterior, cuando sospechas que el cajón de la persiana también está afectado, o cuando después de resellar correctamente el problema persiste y todo apunta a la fachada o a la estructura del hueco. En viviendas en comunidad, además, una filtración que viene de un elemento común de la fachada puede ser responsabilidad de la comunidad de propietarios, no solo del propietario de la vivienda afectada.

Si vives de alquiler: quién paga

El mantenimiento de las ventanas y de su sellado, cuando se debe al desgaste normal por el paso del tiempo, corresponde habitualmente al propietario de la vivienda. El inquilino debe avisar en cuanto detecta el problema, porque retrasarlo puede agravar los daños y complicar quién asume qué parte. Si la vivienda es de alquiler y no tienes claro cómo se reparte la responsabilidad según el origen exacto de la humedad, la guía de quién paga las humedades en un alquiler explica lo que dicen la LAU y el Código Civil al respecto.

Checklist

  • He comprobado si el agua aparece solo con lluvia o también en días secos y fríos (condensación).
  • He revisado visualmente el sellado exterior del marco y los burletes.
  • Si es una corredera, he comprobado y limpiado los desagües del carril.
  • He hecho la prueba de la manguera por zonas para localizar el punto exacto.
  • He resellado con un producto de exterior, nunca silicona de baño.
  • Si el problema persiste tras resellar, he revisado el alféizar y la fachada antes de seguir insistiendo en la ventana.

Preguntas frecuentes

¿Por qué entra agua por la ventana solo cuando llueve mucho?
Porque hace falta una combinación de lluvia intensa y viento en contra de la fachada para que el agua supere un sellado ya debilitado o un desagüe parcialmente obstruido. Con lluvia suave el agua resbala por el cristal y el marco sin problema; con lluvia fuerte y viento, el agua se proyecta contra la junta y encuentra el punto más débil para entrar.
¿Es lo mismo que la condensación en la ventana?
No. La condensación aparece en días fríos sin relación con la lluvia, con gotas finas repartidas por el cristal o el marco, y se seca sola al airear. La filtración por lluvia solo aparece cuando llueve o justo después, suele entrar por un punto concreto del marco o del alféizar, y moja la pared o el suelo bajo la ventana en vez de quedarse solo en el cristal.
¿Puedo sellar yo mismo la ventana o necesito un profesional?
Un sellado puntual con silicona o masilla de poliuretano en una junta exterior accesible es un trabajo que puede hacer la mayoría de la gente con un poco de cuidado. Si el agua entra por varios puntos, por una ventana en un piso alto de difícil acceso, o si sospechas que el problema está en el cajón de la persiana o en la fachada, conviene llamar a un instalador de ventanas o a un profesional de impermeabilización.
¿Qué sellador se usa para sellar una ventana por fuera?
Para juntas exteriores expuestas a la intemperie se usan selladores pensados para uso en exterior, con buena elasticidad y resistencia a los rayos UV, como las masillas de poliuretano o las siliconas neutras de uso exterior. No conviene usar silicona de baño o de uso interior, porque no está pensada para los mismos cambios de temperatura ni para la radiación solar directa.
¿Por qué mi ventana corredera gotea y la batiente de al lado no?
Las ventanas correderas dependen de un carril con pendiente y de unos desagües para evacuar el agua que entra entre las hojas, mientras que una ventana batiente u oscilobatiente cierra con un burlete comprimido que sella todo el perímetro. Si el carril de la corredera está sucio, mal nivelado o con los desagües obstruidos, el agua se acumula y acaba entrando, algo que no le pasa a una batiente con el burlete en buen estado.
¿Puede ser un problema del alféizar o de la fachada y no de la ventana?
Sí. Un alféizar sin la pendiente suficiente hacia fuera, una fachada con una fisura cerca del marco o un remate mal ejecutado entre la ventana y el revestimiento pueden dejar entrar agua aunque la ventana en sí esté en perfecto estado. Por eso, si resellar la ventana no soluciona el problema, hay que revisar también el alféizar y el encuentro con la fachada.
¿Cuánto dura un sellado de ventana bien hecho?
Un sellado exterior con un producto adecuado para intemperie, bien aplicado sobre una superficie limpia y seca, suele aguantar varios años antes de empezar a agrietarse o perder elasticidad por la exposición al sol y a los cambios de temperatura. Conviene revisarlo visualmente cada año, sobre todo antes del otoño, y resellar en cuanto se vean grietas o se note que el material se ha vuelto rígido.
Vivo de alquiler: ¿quién paga la reparación de la ventana que filtra?
Como norma general, las reparaciones derivadas del desgaste normal de la vivienda, como un sellado deteriorado por los años o una ventana que necesita mantenimiento, corresponden al propietario. El inquilino debe avisar en cuanto detecta el problema para evitar que se agrave. Los detalles concretos según el origen de la humedad están explicados en quién paga las humedades en un alquiler.

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